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Roberto Rodríguez Gómez

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Crecimiento, descentralización y diversificación del sistema de educación superior

Rodríguez-Gómez, R. (agosto 25, 2011). Crecimiento, descentralización y diversificación del sistema de educación superior. Suplemento Campus Milenio. Núm. 428 2011-08-25

En los años del actual gobierno han ocurrido transformaciones relevantes en el ámbito de la educación superior. Algunas son más visibles que otras. No puede soslayarse que la gestión del sistema en su conjunto ha transcurrido en líneas de continuidad y profundización de las políticas educativas federales iniciadas en los años noventa. Los propósitos de diversificación y descentralización de la oferta han tenido reflejo tanto en la generación de nuevos subsistemas institucionales (universidades interculturales bilingües y universidades politécnicas a partir de 2001), como mediante la creación de nuevas instituciones de educación superior (IES), principalmente en los subsistemas de institutos tecnológicos descentralizados y universidades tecnológicas.

CRECIMIENTO

La política de ampliación del acceso y permanencia al sistema de educación superior, cuyo objetivo en el actual sexenio fue alcanzar una meta de cobertura equivalente a 30 por ciento del grupo de edad de 19 a 23 años, se ha apoyado en una serie de definiciones, programas e incentivos.

En primer lugar, favorecer la ampliación de la oferta a través de apoyos financieros a las entidades federativas que toman la decisión de establecer nuevas unidades en los subsistemas coordinados por la autoridad federal. En segundo lugar, crear incentivos, mediante fondos concursables, para la ampliación de la capacidad de atención a la demanda en universidades públicas federales y estatales. En tercer lugar, apoyar la permanencia de los estudiantes en las IES mediante becas y otros apoyos focalizados a tal propósito, como los programas de tutoría.

Como resultado de estas políticas y programas se ha incrementado de manera realmente significativa el volumen total de la oferta. Al concluir el sexenio se tendrá una capacidad de atención a la demanda superior a los tres millones de lugares, contando en esa cifra la matrícula escolarizada de técnico superior universitario, enseñanza normal de licenciatura, licenciatura universitaria y tecnológica y posgrado.

Con ese umbral lo más probable es que se alcance la meta sexenal de 30 por ciento de cobertura, más si se añade a la cuenta la oferta correspondiente a los sistemas de educación a distancia.

En lo que va del sexenio se ha incrementado la oferta total de educación superior escolarizada, incluyendo posgrado, en más de 350 mil lugares, lo que implica un ritmo de crecimiento superior a 80 mil lugares por año, y también un promedio de crecimiento de cobertura del orden de 1 por ciento anual.

Este ritmo de crecimiento es similar al alcanzado durante la administración de Ernesto Zedillo Ponce de León, aunque con una diferencia medular: en el sexenio del último presidente del PRI la expansión se apoyó significativamente en la ampliación de la oferta universitaria de carácter privado, mientras que en el actual gobierno la oferta del sector público ha sido más dinámica.

La ampliación cuantitativa del Programa Nacional de Becas para Educación Superior (Pronabes), que debe alcanzar el año próximo un volumen de 400 mil becas vigentes, ha posibilitado una mayor retención en el sistema, al grado que al menos una tercera parte del crecimiento observado en el segmento público se explica por este factor.

DESCENTRALIZACIÓN Y DIVERSIFICACIÓN

Durante el sexenio de Vicente Fox Quesada se crearon 73 nuevas IES; 28 institutos tecnológicos descentralizados, 17 universidades tecnológicas, 15 universidades politécnicas, cinco universidades interculturales y solamente ocho universidades públicas estatales.

De las últimas, cuatro corresponden al Sistema de Universidades Estatales de Oaxaca —Papaloapan, Istmo, Sierra Sur y Del Mar, establecidas en 2002—, que al contar con una rectoría central podrían más bien ser consideradas como una sola institución, y las otras cuatro son IES universitarias de dimensión reducida: la Universidad Estatal del Valle de Ecatepec, en el Estado de México; la Universidad del Caribe, en Quintana Roo; la Universidad de la Sierra, en Sonora, y la Universidad de Oriente en Yucatán. La matrícula en estas instituciones promedia el millar de alumnos.

Por cierto, la única universidad pública establecida durante el período de Fox Quesada con funciones de investigación, docencia y difusión, con régimen de autonomía y oferta de licenciatura y posgrado en varios planteles no fue creada por el gobierno federal: la Universidad de la Ciudad de México, establecida en 2001 y autónoma desde 2004.

En el sexenio del presidente Felipe Calderón Hinojosa el esquema de crecimiento con diversificación y descentralización se reitera y profundiza. De 2007 a 2010 se crearon un total de 90 IES públicas. De ellas 39 institutos tecnológicos, 24 universidades politécnicas, tres universidades interculturales y cinco universidades públicas estatales.

Las nuevas UPES son: la Universidad Interserrana (Puebla, 2007), la Universidad de Oriente (Yucatán, 2007), la Universidad Estatal del Valle de Toluca (Estado de México, 2008), la Universidad Mexiquense del Bicentenario (Estado de México, 2008), y la Universidad de la Ciénaga (Michoacán, 2008).

La Mexiquense del Bicentenario amerita un comentario particular. La institución fue diseñada como sistema multicampus, integra a la fecha 22 unidades en diferentes municipios del estado (Acambay, Almoloya de Alquisiras, Atenco, Chalco, Coatepec Harinas, Huixquilucan, Ixtlahuaca, Jilotepec, Jiquipilco, La Paz, Lerma, Morelos, San José del Rincón, Sultepec, Tecámac, Tejupilco, Temoaya, Tenango del Valle, Tlatlaya, Villa Victoria, Xalatlaco), y en este ciclo escolar iniciarán operaciones en Ecatepec, Ixtapaluca y Tepoztlán, con lo cual se alcanzará la cifra de 25 unidades.

Los programas de desconcentración de las universidades autónomas del país, incluso las de régimen federal, representan una contribución importante a la pauta de crecimiento del sistema público.

El Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) decidieron recientemente establecer instalaciones con servicios de docencia, investigación y difusión en el área metropolitana de León-Silao. Por su parte, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) inauguró en 2008 una nueva sede en Lerma (Estado de México).

¿HACIA LA MUNICIPALIZACIÓN DE LA OFERTA DE EDUCACIÓN SUPERIOR?

Al observar la estadística de creación de nuevas IES públicas del actual sexenio, llama la atención que la mayoría de éstas han sido establecidas no en las áreas de mayor concentración urbana y metropolitana, sino en ciudades de tamaño medio o bien en municipios que no contaban previamente con ninguna opción de educación superior.

No es infrecuente el caso en que la oferta de educación normal, que lleva una tendencia histórica decreciente, ha sido reemplazada por la creación de institutos tecnológicos o universidades tecnológicas en el entorno municipal.

Dentro de esta pauta general (la municipalización de la oferta) hay, no obstante, una excepción muy interesante: el Distrito Federal. De 2007 a 2010 se crearon un total de diez institutos tecnológicos, ubicados en las delegaciones de Iztapalapa (tres unidades), Tláhuac (tres unidades), Milpa Alta (dos unidades) y Gustavo A. Madero y Tlalpan (una unidad respectivamente). Como ocurre en este subsistema la aportación para su instalación y sostenimiento fue pactada a partes iguales entre la Federación y la hacienda pública de la ciudad de México.

Dentro de este esquema hay casos que destacan. Por ejemplo, el estado de Guanajuato, en el que, durante esta administración, se crearon siete nuevas IES públicas: dos institutos tecnológicos, dos universidades tecnológicas y tres universidades politécnicas. Con el añadido de las ampliaciones de la Universidad de Guanajuato y las nuevas instalaciones del IPN y la UNAM en la entidad, comienza a modificarse la posición del estado como uno de los de menor desempeño en términos de cobertura de la oferta pública.

Un patrón similar se observa en los estados de Puebla y Veracruz, así como en el Estado de México, aunque en este último caso se combina la urgencia de abastecer de oferta pública a los municipios conurbados de la región metropolitana de la ciudad de México con la política de establecer opciones en el resto de los entornos municipales.

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