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Roberto Rodríguez Gómez

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Conciliación demográfica y nuevas tasas de cobertura

Rodríguez-Gómez, R. (septiembre 14, 2006). Conciliación demográfica y nuevas tasas de cobertura. Suplemento Campus Milenio. Núm. 193 2006-09-14

El tamaño de la población es un dato muy importante a la hora de definir políticas públicas, en particular la política social, así como al momento de evaluar sus resultados y darlos a conocer. Los indicadores referidos al tamaño de población brindan la posibilidad de comparaciones de orden temporal, por ejemplo entre periodos de tiempo, así como de orden espacial, por ejemplo los resultados de México en contraste con los de otros países.

En lo que va de este siglo hemos tenido al menos cuatro datos oficiales sobre esta dimensión fundamental. El primero, los resultados definitivos del XII Censo General de Población y Vivienda 2000. Según el censo los mexicanos sumábamos ese año 97,483,412 individuos. Después vino la corrección del Consejo Nacional de Población (CONAPO), dada a conocer en la serie Proyecciones de la Población de México 2000-2050. En ésta, con la explicación del organismo de que el censo había dejado sin contar a casi tres millones de mexicanos, la población 2000 ascendió a 100,959,263 personas. Sobre esta base, el CONAPO calculaba que, hacia 2005 la población nacional alcanzaría la cifra de 106,451,679 individuos.

Vino luego el II Conteo General de Población y Vivienda 2005, de acuerdo al cual "el 17 de octubre pasado (se entiende que de 2005) residían en el país un total de 103,263,388 personas, de las cuales el 51.3% son mujeres y el 48.7% son hombres" (comunicado del INEGI del 24 de mayo de 2006). La discrepancia de esta cifra con las proyecciones CONAPO, del orden de más de tres millones de individuos, hacía ver que una de dos: o bien se repetía el fenómeno de la "subnumeración" adjudicado al censo de 2000, o bien el CONAPO, a la hora de hacer sus proyección, había sobrestimado tal fenómeno.

A mediados de este año el CONAPO emitió varios boletines técnicos e hizo llegar cartas, con explicaciones también técnicas, a quienes hicimos notar la incompatibilidad entre ambas cifras, es decir la proyectada por el Consejo para 2005 y la definitiva del Conteo. Hay que reconocer que, en esas comunicaciones, el CONAPO explicaba la necesidad de un ejercicio de conciliación así como la posible elaboración de nuevas proyecciones para ajustar la serie.

Es así que, poco antes del sexto informe presidencial, un grupo formado por especialistas del INEGI, el CONAPO y El Colegio de México, se puso a trabajar para establecer un nuevo marco demográfico, al cual están referidos los indicadores fundamentales del desempeño de la administración pública federal en el informe. Las nuevas proyecciones CONAPO indican que la población del año 2000 era de 98,438,553 personas, ni los 97.5 del censo, ni los 100.1 de las primeras proyecciones.

Del mismo modo, las nuevas proyecciones CONAPO -que pueden ser consultadas en la páginas web del Consejo y del INEGI, así como en el anexo estadístico del sexto informe- estiman que la población a mediados de 2005 ascendía a 103,946,866 personas, dato más parecido al del conteo de ese año.

Quizás no haya sido la intención de los organismos "peinar" la base demográfica para que los indicadores de desempeño del sexenio por concluir mejoren. Pero el caso es que así ocurre. Por ejemplo, la cobertura de la educación superior que, como se sabe, es la medida que compara el tamaño de la matrícula con respecto al grupo de edad que corresponde al nivel (19 a 23 años) alcanza el 25.2 por ciento, casi dos puntos porcentuales por encima de la cifra reportada el año pasado y más cerca de la meta establecida en el Programa Nacional de Educación del sexenio, fijada en 28 por ciento al concluir esta administración.

Como debe de ser, en el informe escrito, en donde se reportan esos datos, se aclara en nota al pie que el cálculo procede de las "nuevas proyecciones de población" del CONAPO y el INEGI. No se aclara, a lo mejor ya sería mucho aclarar, que las metas programáticas fueron fijadas en su momento con base en las antiguas proyecciones CONAPO y, por lo tanto, el ejercicio de evaluación del desempeño debería tomar en cuenta tal dimensión.

Otro asunto relacionado con el tema está en la difusión de la información. Hasta el momento están disponibles al público los tabulados básicos: la serie 2000-2006 con algunas variables de comportamiento demográfico. Pero, por lo visto, los redactores de las secciones del sexto informe tuvieron a mano tabulados más detallados, por ejemplo las tablas por edad desplegada a nivel nacional y por entidad federativa. Lo que indica, digamos, una distribución de información VIP y otra la consulta abierta. Esperemos que pronto, ya sin las urgencias del cierre de la administración, se pongan a disposición del público en general.




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