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Roberto Rodríguez Gómez

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Cobertura. Tercera parte

Rodríguez-Gómez, R. (junio 08, 2006). Cobertura. Tercera parte. Suplemento Campus Milenio. Núm. 180 2006-06-08

En el primer artículo de la serie notamos la dificultad de estimar tasas netas de cobertura de educación superior a falta de un registro preciso sobre los dos componentes requeridos para calcular el indicador. Por tasa neta de cobertura se entiende la proporción del grupo de edad relevante que efectivamente recibe determinado servicio. Para nuestro caso bastaría con desglosar, si fuera posible, la matrícula educativa por edades, integrar el grupo de edad correspondiente (normalmente 19 a 23 años) y calcular el resultado. Pero, hasta donde llega mi conocimiento, carecemos de una estadística oficial que consigne y relacione esos datos.

Pero es posible una aproximación indirecta a través de las estadísticas del INEGI sobre la escolaridad de la población y mediante otras encuestas oficiales. En primer lugar, el Conteo de Población 2005, cuyos rasgos generales comentamos la semana pasada, contiene una tabla sobre escolaridad alcanzada por edad, entidad federativa y sexo. Veamos los resultados a nivel nacional.

El Conteo desglosa las categorías de respuesta en cuatro grupos: sin educación superior, con estudios técnicos de tipo superior, con estudios superiores, y con estudios de posgrado. Además se registran los casos de no respuesta a la pregunta, y los casos en que no se especifica el grado escolar alcanzado. El reporte está ajustado pare evitar respuestas incongruentes, de manera que no existen casos, por ejemplo, de jóvenes de 19 años con estudios de maestría.

Dejando fuera los números absolutos porque, como hemos visto, es posible que la estadística del Conteo sea inexacta al respecto, las proporciones de cobertura son las siguientes: a nivel nacional, el 19.8 por ciento del grupo de edad de 19 a 23 años, descontando los casos de no respuesta, tiene al menos un año de educación superior. De ellos poco más del noventa por ciento (91.7) corresponden al nivel de licenciatura, un seis por ciento a estudios de técnico superior universitario, y el resto son casos de respuesta no específica y algunos de posgrado. Sin descartar la posibilidad de casos de respuesta inexacta a la pregunta del Conteo, el resultado es bastante congruente con las tasas de cobertura bruta que hemos podido estimar en entregas anteriores, las cuales alcanzan un 25 por ciento como máximo.

Por otra parte, la distribución por edades año por año parece sensible al fenómeno del retraso escolar. Por ejemplo, se consigna en el Conteo que de los jóvenes de 19 años sólo el 14.4 por ciento ha llegado a los estudios superiores, mientras que el máximo se alcanza en la población de 21 años con un 22.6 por ciento de cobertura neta. Esta diferencia puede estar indicando un efecto de retardo, por distintas causas, en el ingreso al nivel superior.

Otra estadística del INEGI, proveniente de la Encuesta Nacional de Ingreso Gasto de los Hogares (ENIGH) de 2004, confirma las tendencias apuntadas. Según la ENIGH, el 19.1 por ciento de los jóvenes entre 19 y 23 años tienen al menos un año de estudios "profesionales", proporción muy semejante a la extraída del Conteo. Además, la ENIGH permite discriminar la información por estrato socioeconómico. Según la encuesta, el 22.2 por ciento de los jóvenes urbanos tiene acceso a los estudios superiores, mientras que apenas el 6.8 de quienes habitan en localidades rurales cuentan con esa oportunidad.

En mayo de este año se publicaron los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Juventud (ENJ) 2005, a cargo del Instituto Mexicano de la Juventud. Aunque la encuesta declara un margen de error de muestreo inferior a dos por ciento para el agregado nacional, lo cierto es que los datos de escolaridad de los jóvenes no coinciden en nada con los que revisados hasta el momento. Según la ENJ, el 39.8 por ciento de los varones entre 20 y 24 años y el 27.9 por ciento de las mujeres de la misma edad estarían estudiando actualmente. En la tabla de máxima escolaridad alcanzada se consigna que cerca del cuarenta por ciento de los individuos en ese rango de edad habrían alcanzado los estudios superiores, sumando las respuestas de "universidad incompleta" y "universidad completa o más". No checa.

Dejamos pendiente otro aspecto relacionado con la cobertura: la comparación internacional. ¿Es verdad que México se ubica al respecto en la posición 15 del grupo latinoamericano, como lo afirma el reciente estudio del Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC)? Lo vemos la próxima semana.




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