banner
banner

Roberto Rodríguez Gómez

foto

Las universidades iberoamericanas en los rankings internacionales. Balance 2009. Primera parte

Rodríguez-Gómez, R. (noviembre 12, 2009). Las universidades iberoamericanas en los rankings internacionales. Balance 2009. Primera parte. Suplemento Campus Milenio. Núm. 345 2009-11-12

Ya se conocen los resultados 2009 de los tres rankings de cobertura internacional más populares el Academic Ranking of World Universities (ARWU), el World Universities Rankig, publicado por el Times Higher Education, y el Ranking Mundial de Universidades en la Red, más conocido como Webometrics. En esta colaboración se describen las características básicas de cada uno y se comentan los resultados de las universidades de Iberoamérica este año. La presentación de resultados se limita sólo a las instituciones que alcanzaron presencia en los tres rankings.

El ranking de Shangai

Originalmente, el ARWU fue producido y publicado por académicos del Instituto de Educación Superior y del Centro para Universidades de Clase Mundial de la Escuela de Posgrado de Educación de la Universidad Jiao Tong (Shangai, China), bajo el comando de Nian Cai Liu.

Según informa el profesor Liu, el propósito inicial del ARWU consistía en “indagar la posición que ocupan las universidades chinas en el mundo, así como medir la brecha que las separa de las principales universidades de clase mundial” (Liu, 2008). Este propósito se articulaba con las metas y objetivos del llamado Proyecto 985 lanzado por el gobierno del presidente Jiang Zemin (1993-2003) en 1998 y renovado a partir de 2004. El Proyecto 985 consiste en focalizar recursos gubernamentales para que un grupo de universidades alcance los estándares académicos de las mejores universidades del mundo. El grupo inicial de instituciones beneficiadas con fondos del proyecto fueron las universidades de Beijing, Tsinghua, Fudan, Zhejiang, Nanjing, Jiao Tong, Xi´an Jiao Tong, el Instituto de Tecnología Harbin, y la Universidad de Ciencia y Tecnología de China. Las primeras dos universidades de la lista recibieron financiamiento para mejoras académicas y organizativas por el equivalente a 250 millones de dólares y el resto aproximadamente 150 millones de dólares, en ambos casos para programas de desarrollo quinquenales. La ampliación 2004 del proyecto dio cabida a otras treinta universidades, preservándose el objetivo de llevar a la mayoría de estas instituciones al nivel de la élite mundial universitaria (Mohrman, 2005).

En el sentido indicado, el ARWU fungiría como un barómetro para medir los avances de la política de educación superior del gobierno. Pero, más temprano que tarde, sobrepasó las fronteras de China para ubicarse como una referencia clave en el ambiente de los rankings universitarios.

En 2001 se reportaron resultados al gobierno, y en 2003 se lanzó en internet una primera versión pública del ranking traducido al inglés. Con ligeros ajustes esta clasificación ha conservado su estructura, así como los indicadores, criterios y método de ponderación para determinar los lugares que ocupan las universidades del mundo. Según sus autores, más o menos 12 mil universidades son evaluadas, aunque se reportan resultados sólo de las primeras quinientas.

Al ser el primero en su género, el ranking ARWU ha dado lugar a todo tipo de reacciones. En el campo académico se ha debatido su pertinencia como instrumento de medición de la calidad educativa de las instituciones (Van Raan, 2005), y se ha cuestionado la relativa opacidad de la medición (Florian, 2007). El impacto mediático ha sido particularmente notable. A cada edición de este ranking proliferan las notas informativas en diarios, revistas y otros medios de comunicación, en especial cuando la clasificación favorece o castiga a las universidades del país al que corresponden los medios. Para el lector interesado, en Ordorika y Rodríguez Gómez (2008) se ofrece una muestra de notas informativas de varios países que documentan las reacciones tras la publicación de este ranking.

A partir de 2007, el ARWU añadió un nuevo producto, denominado ARWU-FIELD. Este consiste en clasificaciones de universidades por campo de conocimiento. Se consideran cinco áreas: Ciencias Naturales y Matemáticas; Ingeniería, Tecnología y Ciencias de la Computación; Ciencias de la Vida y Agricultura; Medicina Clínica y Farmacia; y Ciencias Sociales. La metodología es básicamente la misma que la del ranking general.

No obstante, hay algunas diferencias. En primer lugar, se elimina el criterio de productividad en investigación basado en los artículos publicados en Nature y Science. Se agrega la variable “TOP” que significa la publicación de artículos en las primeras veinte revistas de cada campo, clasificadas por su índice de impacto bibliométrico. En el área de disciplinas tecnológicas se eliminan los indicadores referidos a la obtención de reconocimientos y se agrega otra variable: la obtención de fondos mediante proyectos. Por último, el rango temporal para ponderar los reconocimientos recibidos se calcula a partir de 1951 en vez de 1901.

El cambio más relevante de este ranking acaba de ocurrir este año. No tiene que ver con la metodología, sino se deriva de que a partir de 2009 el ARWU se publicará por la consultora denominada ShanghaiRanking Consultancy, encabezada por el propio Nian Cai Liu, creador del ranking. En la página web del ARWU se describe a la nueva agencia como una organización “completamente independiente”. Además, se señala que la consultora proveerá en el futuro próximo “varios tipos de comparación global y un análisis a profundidad de las universidades de investigación, dando soporte a la toma de decisiones relevantes de gobiernos nacionales y universidades en el contexto global.” Como se verá en seguida, el grupo de Shangai no hace sino seguir la pista en que ha evolucionado el ranking competidor, es decir, el que publica el Times Higher Education.

El ranking del Times

Un año después de darse a conocer el ARWU, la publicación británica Times Higher Education Supplement sacó a la luz un ranking universitario internacional alternativo. La calisificación del THES otorgó un peso relativo importante a variables de prestigio, basadas en encuestas de opinión a académicos y empleadores. En la primera edición (2004) únicamente se contabilizó la opinión de los académicos (peer review score). A partir de 2005 se añadió la opinión de “empleadores globales”.

Para recoger y sistematizar la información relevante, este ranking ha formado un consorcio, originalmente integrado por la consultora QS Ltd (Quacquarelli Symonds), encargada de elaborar y procesar las encuestas de opinión, y la consultora Evidence, firma que cumple la tarea de integrar la base bibliométicra de referencia, así como los datos de insumo-producto de las instituciones (la proporción de académicos y estudiantes extranjeros; la proporción entre planta docente y estudiantes, así como la proporción de citas académicas en índices internacionales contra el número de académicos contrata1dos).

A diferencia del ARWU, el ranking Times, actualmente denominado THE-QS (Times Higher Education y Quacquarelli Symonds), ha variado la metodología prácticamente en cada edición. En 2004 se construyó un índice de mil puntos con base en los indicadores “revisión de pares” (50 por ciento), “calidad docente” (20 por ciento), “citas académicas” (20 por ciento), “planta académica internacional” (5 por ciento), y “estudiantes extranjeros” (5 por ciento). En 2005, además de cambiar la escala a cien puntos, se desglosó la variable “revisión de pares” en dos indicadores, uno sobre prestigio de la investigación (40 por ciento) y el otro sobre opinión de empleadores (10 por ciento). La versión 2006 es igual a la 2005, aunque con ligeros cambios. Por ejemplo, el periodo de cálculo de las citas académicas, que en 2004 y 2005 era de diez años, en 2006 se redujo a cinco; además se amplió la muestra de empleadores y académicos encuestados.

En 2007 se introdujo el uso de valores “Z” (puntajes estandarizados) en lugar de valores proporcionales referidos a la puntuación más alta. El nuevo método otorgó puntos a cada institución con base en la calificación promedio de cada variable, lo que al parecer evitaba las grandes brechas entre puntajes observadas en ejercicios previos. Otra diferencia de peso radica en la construcción del indicador de estudiantes por académico. Antes sólo se dividía la matrícula entre el total de académicos, sin distinción entre tiempos completos y parciales. Esta vez se buscó construir un indicador de “académicos de tiempo completo”, que suma al personal en esa situación la cantidad requerida de académicos por horas para integrar individuos de tiempo completo.

Asimismo, a partir de 2007 se cambió la base bibliométrica de referencia. Hasta entonces se había empleado la ISI-Thomson Web of Science, pero ese año se acordó utilizar la Elsevier-SCOPUS de reciente creación. En 2009 el gigante editorial Thomson adquirió la consultora Evidence, lo que dio lugar a reconsiderar la decisión de cambio. Por ello, no este año (2009), pero el próximo se retornará al uso de la base ISI.

Desde 2008 el ranking THE-QS es publicado en dos versiones, la que se difunde en el portal del Times Higher Education, y el producto “Top Universities Rankings”, difundido en el portal de Quacquarelli Simonds. La diferencia principal es que en la página del THE sólo se incluyen las primeras doscientas universidades, mientras que en QS se ofrece la lista completa (más de seiscientas). Además, siguiendo la ruta del ARWU, este ranking también ofrece clasificaciones por área de conocimiento.

A partir de 2009 se iniciará un mecanismo de consultoría, basado en el producto “Top Universities Tour”, que es una gira de conferencias (ya hay varias ciudades programadas para 2010), en las cuales el dueño de QS ofrece una explicación a profundidad de la metodología del ranking así como consejos y “buenas prácticas” para avanzar en el mismo.




Derechos reservados 2024 PUEES-UNAM
Universidad Nacional Autónoma de México