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María Herlinda Suárez Zozaya

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Los jóvenes de la crisis. Educación y trabajo son el desafío

Suárez Zozaya, M.H. (octubre 05, 2006). Los jóvenes de la crisis. Educación y trabajo son el desafío. Suplemento Campus Milenio. Núm. 196. pp. 2006-10-05

Los jóvenes mexicanos que hoy tienen entre 18 y 25 años de edad nacieron cuando el país se hallaba en plena "década perdida", como muchas agencias internacionales dieron en llamar a los años que transcurrieron de 1980 a 1989 en Latino América. Las pérdidas sociales y económicas que entonces sufrió México, debido a la grave crisis económica, no han sido aún resarcidas, lo cual se muestra claramente en la desprotección institucional que tiene la población mexicana, y sobre todo los jóvenes. Un componente que ilustra este hecho lo brindan los datos de la Encuesta Nacional de la Juventud (ENAJUD, 2005) que muestran que actualmente solamente un poco más de la tercera parte de los jóvenes que están en este grupo etario se encuentran estudiando: el 27% sólo estudia y el 8.5% trabaja y estudia.

Sin duda, la condición de trabajar y estudiar, hoy, representa un gran esfuerzo para los jóvenes que así lo hacen y también un privilegio, ya que muchos (32%) de los que ya no estudian abandonaron la escuela por tener que trabajar. Sin embargo esta necesidad no siempre es satisfecha, o cuando menos no por la vía del acceso a un trabajo estable. De hecho, el porcentaje de jóvenes que actualmente no estudia ni trabaja es de cerca del 30%, lo que evidencia que las nuevas generaciones han sido víctimas de "las pérdidas" que México sufrió en los años ochentas. Lo peor es que los efectos de estas pérdidas los han sufrido directamente los jóvenes y también sus familias, cuando, en la actualidad, la familia representa para los jóvenes mexicanos la única institución digna de plena confianza y credibilidad.

En efecto, de acuerdo con los resultados de la fuente antes mencionada, la familia es altamente valorada frente a todas las demás instituciones sociales que sólo obtienen descrédito y desconfianza por parte de los jóvenes mexicanos. Con todo, lejos están las familias de representar un espacio ajeno de problemas. Más bien lo que parece es que los problemas familiares forman parte de la vida cotidiana de los jóvenes mexicanos. Resulta que más de la mitad de ellos declaró que en su familia hay o hubo falta de recursos económicos y más de una tercera parte dijo que hay o hubo falta de trabajo de algún miembro del hogar. También abundan los jóvenes que aceptan que en sus familias hubo falta de tiempo para compartir; malas relaciones entre padres e hijos; ausencia de padre: enfermedad de algún miembro del hogar o alcoholismo, entre otros problemas (cuadro). Siendo esta la situación, se comprende por qué muchos jóvenes mexicanos dejan el estudio para buscar trabajo, independientemente de que lo encuentren.

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El alto porcentaje de jóvenes que no trabajan y que tampoco estudian ha llamado la atención de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que ha propuesto, entre otras cosas, la promoción del empresariado joven como una manera de promover el empleo de calidad. A este respecto vale la pena señalar que, según la Encuesta ya antes citada, cerca de la cuarta parte de los jóvenes mexicanos buscadores de empleo intentaron alguna vez iniciar su propio negocio. ¿El resultado? Al 16% sí les funcionó; el 32% lo pusieron y no funcionó, y el 52% dijeron que lo intentaron pero que al final nunca se concretó. Así las cosas, queda claro que en México el problema no es de falta de jóvenes "emprendedores" sino que no existen las condiciones ni los apoyos necesarios para que su emprendimiento cristalice en buenos trabajos. Ante esta realidad, la propia OIT reconoce que lo exigido es evitar que los jóvenes abandonen prematuramente el sistema educativo ya que la educación sigue siendo el medio para prosperar y para aspirar a empleos decentes. Con todo, la experiencia ha mostrado que la educación no hace milagros y que: "Los países necesitan hacer coincidir una mayor inversión en el acceso a la educación y formación con un incremento de las oportunidades de trabajo. Ambas deben ir de la mano" (OIT: Trabajo Decente en las Américas: una agenda hemisférica, 2006-2015, Informe del Director General, Décimosexta Cumbre Regional Americana, Brasilia, Mayo 2006).

Bajo estas consideraciones y frente a las tendencias en las que el empresariado busca tomar lugar dentro de la clase política, ya es tiempo de que los empresarios mexicanos asuman compromisos de política pública ligados a un juicio de valor: definitivamente, la educación y el trabajo de calidad, y en general el estar bien, de todos los jóvenes mexicanos deben estar en el centro de los pactos sociales. Es hora ya de que los empresarios, junto con el gobierno y la sociedad en conjunto, tomen la responsabilidad de participar en buscar una solución de fondo a los problemas que trajo consigo la crisis de los años ochentas, porque si los jóvenes mexicanos siguen viviendo "la pérdida", México los perderá a ellos y se consolidará como país en crisis. Todos los mexicanos tenemos que tenerlo claro: el desafío es hoy.




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