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María Herlinda Suárez Zozaya

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Alerta de coco wash

Suárez Zozaya, M.H. (octubre 31, 2013). Alerta de coco wash. Suplemento Campus Milenio. Núm. 533. pp. 2013-10-31

En la historia de México contemporáneo, los estudiantes han aparecido como actores políticos que, en distintos momentos, se han expresado abiertamente contra el autoritarismo estatal, a través de las acciones de protesta, rebeldía, desobediencia y disidencia. El fenómeno está ligado, como es obvio, a que el terreno educativo es un campo de cultivo de expectativas y del pensamiento reflexivo y, consecuentemente, ahí es en donde los engaños y frustraciones se tornan más evidentes y se suele tener consciencia de la manipulación de las conciencias.

En el caso particular del gobierno de Peña Nieto, los estudiantes, empezando con el movimiento #Yo soy 132, se han rebelado contra el sistema político y la forma en la que se ejerce el poder, así como contra varios de los planes y reformas que se encaminan a transformar al país tomando en cuenta tan solo intereses particulares. El problema más grave radica en la inexistencia de canales adecuados de participación y de expresión ciudadana de las inconformidades. Esto se vive como ausencia de alternativas para conducir al país y a los mexicanos a otro destino que no sea el que ha sido elegido por el gobierno y sus aliados. Por cierto, está claro que este destino no es el que quieren muchos mexicanos, incluidos los más educados.

Lo sucedido la semana pasada en Guadalajara en la clausura de la XI edición de la Cumbre de Negocios constituye una manifestación más del profundo descontento que existe hoy entre los jóvenes estudiantes. Las palabras dichas por la becaria de posgrado de una universidad privada que decidió arriesgarse a decir a Peña Nieto lo que realmente pensaba, dejando de lado las palabras de agradecimiento que le habían pedido que dijera, tienen su origen en un sistema político que no responde adecuadamente a las necesidades de los jóvenes que sienten que sus valores, aspiraciones, necesidades y demandas están siendo ignorados. Lo expuesto por la becaria muestra que incluso se niega la escucha a quienes se han preparado en instituciones educativas de calidad indiscutible y que han aprobado innumerables procesos de evaluación, necesarios para estudiar un posgrado y conseguir becas.

Frente a la reincidencia de una práctica de gobierno que vive elogiando las acciones gubernamentales, e instala la unanimidad forzada desde arriba sin considerar la escucha de ninguna opinión que ponga en duda el marco establecido de la dominación y la constelación de los intereses particulares, lo único que queda a los jóvenes para hablar con la verdad es tomar espacios por la fuerza. De hecho, la acción de la becaria de posgrado da un nuevo sentido a las manifestaciones de los maestros en la calle. Es que si no existen canales para expresar disidencias lo único que queda es salir a la calle.

La valentía de Bianca Patricia desafió la imagen institucional que concibe a los estudiantes de posgrado becados en universidades privadas, particularmente a las mujeres, como jóvenes bien portados y obedientes, pendientes solamente de lograr el éxito personal. No cabe duda de que esta imagen influyó en que fuera justamente Bianca Patricia la encargada de dirigir unas palabras a Peña Nieto. De seguro, nunca hubieran invitado a un joven “común”, porque generalmente son vistos como “peligrosos” e “indeseados”.

La acción de rebeldía llevada a cabo por una becaria norteña de posgrado de una universidad privada demuestra que en México hemos llegado al punto en que la insatisfacción juvenil está tan generalizada que entre los y las jóvenes contemporáneos, de toda clase, están sucediendo cosas que los están llevando a dejar de lado roles y conductas que los adultos les proscriben, posibilitando la interacción política con el resto de la sociedad mexicana. Es de notar que Bianca Patricia no se refirió a su descontento personal, ni tampoco al de los estudiantes. Explícitamente acusó al gobierno y a sus líderes de deshumanización, de aplastar a los jóvenes y de no dejar crecer al pueblo de México.

Durante su improvisación, Bianca dijo con toda claridad: “en realidad lo que nosotros queremos ¡vaya!, es que se nos escuche”. Pero, en el propio evento, se trató de quitar el micrófono a la joven y, como era de esperar, ya se editaron los videos de la Cumbre y lo dicho por Bianca Patricia ya no puede ser visto ni escuchado. Con esta acción, el gobierno mexicano está mandando el mensaje de que seguirá siendo intransigente y usurpando a los ciudadanos su derecho de expresarse abierta y críticamente.

La alusión de la joven becaria al hecho de que los líderes mexicanos no escuchan lo que la nación verdaderamente necesita y que, por el contrario, aplican técnicas de “coco-wash” para controlar a la gente constituye una alerta al sistema educativo, en todos sus niveles y modalidades. Ante esta alerta, resulta urgente convertir la formación reflexiva en el centro de los objetivos de la educación en México porque, estando las cosas como están, es menester que los maestros y estudiantes y, de ser posible todos los mexicanos, no acepten las cosas sin cuestionarlas. Hoy más que nunca se necesita que los profesionistas críticos se expresen y debatan públicamente sobre el futuro del país y acerca de cómo lograrlo; se requiere que las voces de los jóvenes más preparados se escuchen. Pero hay que estar muy atentos a ellas porque ¡las borran!




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